Hemos aprendido de la santa biblia que Dios es inmutable en su forma y en sus modos, como hizo una vez lo seguirá haciendo siempre, porque Él es eterno.
Con certeza podemos afirmar que nuestro ministerio ha sido levantado, cuidado y dirigido por el Espíritu Santo, puesto que el evangelio que hoy tenemos es la misma palabra que predico Jesucristo en sus días cuando camino en la tierra, el mismo evangelio que sus apóstoles llenos del Espíritu de Cristo predicaron posterior a su resurrección, habiendo sido parte de esta dispensación de gracia dado a los gentiles el Apóstol Pablo continuo predicando el  evangelio quedando plasmado en gran parte del nuevo testamento con señales, prodigios y maravillas.
Hoy después de casi dos mil años de aquellos tremendos acontecimientos espirituales podemos decir que Dios ha cuidado de que su Palabra siga corriendo por tiempos y edades hasta nuestros días.
Creemos ser herederos por la sublime gracia del Señor, de aquel evangelio puro e inadulterado que Dios se encargó de guardar y conservar hasta estos días a través de hombres santos e incorruptibles como el apóstol Pablo siendo el primer mensajero gentil y continuando con Martin, Irineo, Colombo, Lutero, Wesley, y cerrando esta edad el gran Profeta nuestro precioso hermano William Marriom Branham de quien recibimos este maravilloso mensaje que hoy creemos es Dios mismo en forma de Palabra.

Para nosotros es maravilloso poder dar testimonio de como este evangelio santo vino a ser parte de nuestras vidas en este día, ya que siendo Dios perfecto guardo su plan perfecto en vasos humanos, hombres piadosos que marcaron el camino de nuestra historia presente como el ministro Pastor Hno. Manuel Labrín quien es investido como ministro para pastorear un grupo en la comuna de Talcahuano. Pasados varios años de ministrar Dios lo retira de esta tierra, en su lugar asume el Pastoreado su hijo nuestro precioso Hno. Hugo Labrín Hinostroza quien continua la labor de pastorear la misma congregación aquí en la ciudad de Talcahuano. Pasado el tiempo, un día 17 de septiembre de 1971 oye la voz de la madre águila en la cual venia velado el mismo Dios. Su corazón fue cautivado de inmediato y poniéndose en oración junto a un grupo de hermanos llego a conocer este maravilloso mensaje traído por el santo Profeta de Dios nuestro precioso Hno. William Marriom Branham .

Hoy después de muchos años de ministerio nuestro precioso Hno. Hugo Labrín ha entregado el testimonio de esta gran carrera a su hijo nuestro amado Hno. Pastor Pablo Labrín Vallejos quien con mucho celo, oración y consagración continua esta corrida hasta estos días alimentando, apacentando y guiando los pasos de esta pequeñita novia que ha abrasado a Cristo en su palabra hasta el día en que la promesa del arrebatamiento sea cumplida en cada uno de los que hemos creído este mensaje.