Ni por un momento traigo yo un Mensaje a las Personas con la intención de que me sigan a mí, o que se unan a mi iglesia, o que vayan a comenzar algún compañerismo u organización. Nunca he hecho eso y no lo haré ahora. En esas cosas no tengo interés, pero sí tengo interés en las cosas de Dios y de Su pueblo, y si puedo lograr una sola cosa, entonces estaré satisfecho. Esa cosa es ver establecida una verdadera relación espiritual entre Dios y los hombres, por medio de la cual los hombres llegan a ser nuevas criaturas en Cristo, llenos de Su Espíritu, y viviendo de acuerdo a Su Palabra. Yo invito, ruego y aconsejo que todos oigan Su Voz en esta ocasión, y rindan sus vidas completamente a Él, aun como confío en mi corazón que le he entregado mi todo. Dios le bendiga, y que su corazón se regocije en Su venida.

William Marrion Branham

Referencias Biblicas

Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. Nm. 12:6

Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?; si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él. Dt. 18:21-22

Y andaban de nación en nación, Y de un reino a otro pueblo, No permitió que nadie los oprimiese; Antes por amor de ellos castigó a los reyes. No toquéis, dijo, a mis ungidos, Ni hagáis mal a mis profetas 1 Cr. 16:20-22

Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. Amós 3:7

He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mal. 3:1

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición. Mal. 4:5-6

Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. Mt. 11:10 (Marcos 1:2, Lucas 7:27)

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. Mt. 17:11- 12

E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. Lucas 1:17

como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; Enderezad sus sendas. Lucas 3:4 (Mt. 3:3, Marcos 1:3, Juan 1:23)

sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas. Apoc. 10:7

sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas. Apoc. 10:7

¿UN PROFETA?

En la Biblia, Dios siempre trajo Su Mensaje a los pueblos del mundo por medio del profeta de la edad. Él le habló a Moisés por medio de una zarza ardiendo y lo comisionó a dirigir a los hebreos en su salida de Egipto. La Columna de Fuego y otras señales fueron dadas en vindicación de su ministerio. Juan el Bautista trajo un Mensaje preparando al mundo para el Mesías venidero. Mientras bautizaba al Señor Jesús en el Río Jordán, una Voz del Cielo confirmó la comisión de Juan de presentar el Cordero de Dios; "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia". Años más tarde, la Voz del Señor se pudo oír nuevamente hablándole a un profeta, cuando le habló a Pablo por medio de esa Luz cegadora, que después lo comisionó a establecer en orden las iglesias. En todo el Nuevo y Antiguo Testamento, Dios nunca le ha hablado a Su pueblo por medio de un sistema denominacional o una organización religiosa. Él siempre le ha hablado al pueblo por medio de un hombre: Su profeta. Y Él vindica a estos profetas con señales sobrenaturales.

Esa es la manera que Dios ha establecido, según las Escrituras, para hablar al pueblo:

"Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos. Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos." (Éxodo 20:18-19).

"Acércate tú, y oye todas las cosas que dijere Jehová nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos." (Deuteronomio 5:27)

"Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho. Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta." (Deuteronomio 18:17-19)

Por estas Escrituras, vemos que el pueblo no pudo soportar la voz directa de Dios; por lo tanto, pidieron a Moisés que entrase en la presencia de Dios y oyese las palabras que Dios tenía para ellos, y luego les dijese todo lo que Dios le hubiese dicho. Esa actitud del pueblo fue aprobada por Dios y desde entonces usted no tiene a Dios hablando directamente al pueblo sino a través de un profeta.

Dios estableció allí que su revelación vendría siempre a través de un profeta; y así ha sucedido siempre. Cada profeta de Dios ha traído la revelación de la Palabra para el tiempo en que ha sido levantado. Cada uno de ellos trajo la porción que correspondía para su tiempo, hasta que apareció Juan Bautista, el último de los profetas del Antiguo Testamento, quien introdujo a Cristo, la plenitud de la Palabra. Los profetas anteriores tuvieron porciones de la Palabra, pero Cristo fue la plenitud de la Palabra, Cristo fue el Profeta por excelencia con toda la revelación de la Palabra de Dios.

Las últimas palabras escritas en el Antiguo Testamento dan esta promesa: "He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición". (Malaquías 4:5-6)

El día de Jehová, grande y terrible aún está por venir, así que nosotros debemos estar esperando sinceramente al profeta Elías. En la Biblia, los profetas no vinieron a las organizaciones religiosas más notorias; ellos vinieron a unos pocos. Imagínense que el profeta de Malaquías 4 viniera, y fuera pasado por alto. ¿Qué sucedería si él fuera como los profetas de antes, y sólo un puñado de personas lo reconociera? Si este profeta debe regresar para el día postrero, ¿cómo lo conoceremos? La respuesta se puede ver claramente en las Escrituras. Él tendrá la naturaleza de un profeta; él conocerá los secretos del corazón; él hará milagros. Las organizaciones religiosas intentarán desacreditarlo; pero habrá unos pocos escogidos que lo reconocerán como el mensajero prometido del día.

Nunca un hombre había impactado al mundo de tal manera desde que el Señor Jesucristo caminó sobre la tierra. De un origen muy humilde, en una cabaña de una sola habitación en las montañas de Kentucky, hasta Amarillo, Texas donde el Señor se lo llevó a Casa, su vida fue marcada continuamente por eventos sobrenaturales. Por dirección del Ángel del Señor en 1946, el ministerio del Hermano Branham produjo una chispa que encendió un periodo de grandes avivamientos de sanidad que abarcó América y al resto del mundo. Hasta este día, él es reconocido por los historiadores Cristianos como el "padre" y "referente" del avivamiento de sanidad de los años 50, que transformó la Iglesia Pentecostal y finalmente permitió que surgiera el movimiento carismático, que hoy influencia a casi toda denominación protestante. Sin embargo, tal como en el pasado, las denominaciones rechazan sus enseñanzas y niegan su comisión.

Ni por un momento traigo yo un Mensaje a las personas con la intención de que me sigan a mí, o que se unan a mi iglesia, o que vayan a comenzar algún compañerismo u organización. Nunca he hecho eso y no lo haré ahora. En esas cosas no tengo interés, pero sí tengo interés en las cosas de Dios y de Su pueblo, y si puedo lograr una sola cosa, entonces estaré satisfecho. Esa cosa es ver establecida una verdadera relación espiritual entre Dios y los hombres, por medio de la cual los hombres llegan a ser nuevas criaturas en Cristo, llenos de Su Espíritu, y viviendo de acuerdo a Su Palabra. Yo invito, ruego y aconsejo que todos oigan Su Voz en esta ocasión, y rindan sus vidas completamente a Él, aun como confío en mi corazón que le he entregado mi todo. Dios le bendiga, y que su corazón se regocije en Su venida. Rev. William Marrion Branham